La importancia del Compliance en Bolivia: Gestión de Riesgos Éticos en Tiempos de Crisis

René Claure Veizaga

Los tiempos de crisis representan un incremento real del riesgo de cumplimiento para las empresas. Las formalidades, requisitos y procesos aplicables en épocas normales tienden a relajarse y ceder frente a la dificultad, la sensibilidad de las circunstancias y la urgencia que han alterado el rumbo normal de las cosas en medio de esta crisis.

 

Frente a la realidad objetiva en que vivimos, surge la necesidad de reforzar y mirar con mayor atención potenciales escenarios que podrían traducirse en quebrantamientos de los códigos de conducta, normas éticas, valores corporativos y políticas internas que regulan la vida institucional de las empresas, configurando las bases de su relacionamiento interno, con la administración pública y terceros.

 

En el caso particular de Bolivia, el contexto durante esta época se encuentra marcado por la aprobación de normas de contratación pública que consolidan y permiten el avance de la utilización de los medios electrónicos, en sustitución del papel escrito. En especial, el Decreto Supremo No. 4453, de 14 de enero de 2021, que creó la Subasta Electrónica y el Mercado Estatal Virtual, como procedimientos que permiten e incentivan el uso de medios electrónicos, cambiando el modo de relacionamiento de las empresas y las entidades estatales.

 

Por su parte, el nivel de control y supervisión al interior de las empresas privadas también se ha flexibilizado. El distanciamiento, la ausencia de contacto personal permanente y la intensificación del uso de los medios electrónicos, también representan fuentes de potenciales conflictos éticos.

 

Asimismo, en los hechos, las actividades empresariales de diferentes sectores soportan múltiples retrasos y demoras inusuales y excesivas en procesos administrativos que debieran gestionarse y concluirse en plazos menores. Cada día la urgente necesidad de reactivación económica se enfrenta radicalmente, a la pesadez y burocracia administrativa, que se ha visto profundamente agravada por contagios que condujeron a cierres temporales y ausencia de celeridad en el despacho de trámites.

 

En definitiva, la crisis se ha convertido en un espacio en el que las conductas reñidas con la transparencia podrían aflorar con facilidad. Sin embargo, en medio de las dificultades, es imprescindible que el empresario encuentre el balance necesario entre la ética y los negocios. Una empresa cuyo crecimiento y desarrollo está acompañado de una sólida conducta ética, fuertes valores corporativos y responsabilidad social, consolida su institucionalidad y asegura su subsistencia más allá de las circunstancias.

 

Bajo estas condicionantes, el compliance cobra vital importancia y un rol protagónico para la vida y estabilidad de la empresa. La identificación de riesgos, la aprobación y difusión de valores, normas éticas, políticas corporativas y procedimientos, así como la correcta y disciplinada implementación y seguimiento de los instrumentos del compliance, pueden marcar la diferencia entre la subsistencia de una empresa y la interrupción, parcial o definitiva, de sus negocios.

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